El menoscabado feminismo

Por alguna razón, el feminismo suele despertar reacciones de lo más peculiares, ya sea en mujeres como en hombres (aunque generalmente los segundos son los que reaccionan peor). Por más que uno explique que feminismo es libertad de elección, respeto e igualdad, la mayor parte de las personas sigue insistiendo en que el feminismo es la contraparte del machismo e implica la creencia en la superioridad de la mujer.

Es más, hace poco, Leslie Power se refirió a las complicaciones de la mujer actual (extensas jornadas laborales, menos tiempo para criar, delegar funciones de crianza en desconocidos) como “las malas jugadas del feminismo” [1]. Esto pasando por alto que Beauvoir siempre habló de la maternidad velando por el bienestar de la madre y su hijo [2] al igual que Emma Goldman [3]: ambas postulaban que la maternidad debía ser libre (¿qué madre puede ser “buena” si no está feliz o al menos conforme con su situación?). Por supuesto, han sido mal interpretadas (en mi opinión, a propósito, pues sus textos son tan claros que no hay mal interpretación posible). Incluso Betty Friedan consideraba la maternidad como un freno en su contexto, pero no en general y en el nuevo prólogo de La mística de la femeneidad presenta una nueva causa para el feminismo: buscar que las jornadas laborales dejen de ser tan enfermizas y formar una sociedad en donde la madre, el padre y los hijos tengan cabida y no sean un estorbo en la maquinaria.

Decir que una mujer no debe ser madre no es feminismo. Decir que la mujer está por sobre el hombre no es feminismo. Ambos postulados se alejan por completo de la idea del feminismo que significa, como ya dije, libertad de elegir, igualdad y respeto. El hembrismo es la contraparte del machismo. Y las extensas jornadas laborales y la delegación del cuidado de los hijos en desconocidos no son un conflicto causado por las teorías feministas sino por el capitalismo y el neoliberalismo, que buscan por sobre todas las cosas la eficiencia material y no la felicidad o el bienestar del individuo (como bien indicó la “Alejandrita” [4]).

Pero bueno, todo lo anterior aún no me sirve para desentrañar de dónde viene esta visión negativa del feminismo. No logro entender como postulados tan claros fueron desvirtuados y como una causa que abogaba por eliminar el patriarcado se convirtió en conseguir sueldos decentes en un sistema que ya estaba podrido hace tiempo.

Dejaré esta como una entrada sin concluir, pues me queda como tarea pendiente investigar en qué momento sucedió esa desvirtuación. A las personas que me leen les dejo una pregunta: si no concuerdan con el feminismo o si alguna vez no concordaron con este, ¿a qué se debe/debió? ¿Tuvieron siempre esta idea del feminismo o tenían otra? Y si tenían otra, ¿de dónde la obtuvieron?