My Little Pony FiM: Ideal para lxs niñxs

Desde hace poco más de dos años el “inicio” de mi Facebook aparecía plagado de imágenes y referencias a My Little Pony. Como yo vivo bajo una roca, sólo me enteré de la causa de este furor hace un par de meses atrás gracias a esta retrospectiva. Nunca fui muy fanática de los ponies y siempre me ha costado entender porqué son tan populares entre las niñas, pero CR hablaba con tanta pasión de la serie que me fue imposible no darle una oportunidad. Me alegro de haberlo hecho, pues My Little Pony: Friendship is Magic se ha convertido en uno de mis dibujos animados favoritos y también en uno de los preferidos de mi hija Samanta.

Con un título tan cursi es difícil pensar en que la serie tenga un desarrollo relativamente inteligente, ¿cierto? Pero las apariencias engañan. Pese a su aspecto y cursileria, MLP:FiM tiene un contenido que no sólo es apto para personas de todas las edades sino que también me atrevo a declararla una de las mejores series que podemos mostrarle a nuestros hijos por las siguientes razones:

i) Diversos modelos a seguir: Mientras otras series de moda entre niñas pequeñas, como Strawberry Shortcake o Monster High, se ajustan a típicos roles asociados a la mujer, MLP:FiM rompe esquemas y nos presenta una tremenda diversidad de personajes femeninos. Nuestra protagonista podría parecer la típica nerd, pero a diferencia de Ginger (As told by Ginger), Phoebe (Hey Arnold!) o Ghoulia Yelps (Monster High) que desean, ante todo, ser aceptadas, a Twilight Sparkle no le interesa socializar ni hacer amigos. Su único interés son sus estudios, al menos hasta que es enviada a Ponyville. Por fin el interés por los libros y la lectura no es mostrado como un escape para personas tímidas sino una elección libre de alguien que realmente está interesado en el tema.

La serie hace lo posible por romper estereotipos. Rarity, por ejemplo, es la típica chica elegante, interesada en la moda, la costura y las joyas. Por ello todas sus amigas creen que al ser secuestrada será la típica damisela en peligro (A Dog and Pony Show). Sin embargo, ella demuestra ser perfectamente capaz de resolver el conflicto por su cuenta, haciendo uso de las mismas características que a veces la hacen parecer más débil.

Rainbow Dash, Applejack y Scootaloo son las ponies con características menos “femeninas” acorde al estandar popular. Rainbow adora la velocidad y su sueño es volar con los Wonderbolts, los mejores voladores de toda Equestria. Además es una chica ruda, valiente y, porqué no decirlo, un tanto violenta. Applejack es casi la antítesis de Rarity; le molesta la elegancia, no le desagrada ensuciarse y su mayor pasión es cultivar manzanas en la granja de su familia. Además es una excelente atleta, una buena arreadora y, contrario a lo que uno pudiera esperar, también es catalogada como “una de las mejores pasteleras de todas”. Scootaloo, personaje secundario, es una pequeña pegaso admiradora de Rainbow. También ama la velocidad e intenta ser lo más ruda posible para llegar a ser como su heroína.

ii) Desescolarización: Si bien en el universo de MLP sí existe una escuela a la que asisten las ponies más pequeñas, toda la serie se centra en lo que aprenden Twilight y sus amigas en la vida diaria. Nuestra protagonista es enviada a vivir en Ponyville porque la Princesa Celestia, su tutora, quiere que haga amigos, reconociendo así el valor que tiene la interacción social en el aprendizaje. Incluso las ponies que sí van a la escuela (Scootaloo, Sweetie Bell y Applebloom) aprenden más fuera de esta. Hasta ahora (final de la 3ª temporada) la serie no ha mostrado ni un sólo capítulo en donde la lección aprendida tenga relación con la importancia de la escuela.

Todos los aprendizajes de Twilight (y, desde la segunda temporada, los de sus amigas) son enviados a modo de carta a la Princesa Celestia, quién actúa como un receptor pasivo de estos. Ella interfiere sólo si las cosas se ponen graves. Esta actitud me suena mucho a como las familias unschoolers actúan frente a los aprendizajes de sus hijos.

iii) Moral espontánea: Una tendencia habitual en las series infantiles es abordar el aspecto moral de la manera más burda y obvia posible. La cosa suele funcionar más o menos así: un adulto o personaje responsable advierte a los niños que no deben hacer algo, pero estos lo hacen igual, con lo que terminan descubriendo que la persona tenía razón y debieron haberle hecho caso desde un principio. Como en MLP los padres no se mencionan o apenas aparecen los personajes tienen un campo de acción más amplio y se permiten cometer errores sin que nadie les diga que lo son. Pueden descubrirlo por su cuenta, haciendo que dicho aprendizaje sea realmente comprendido tanto por ellas como por la audiencia. Aún cuando cada episodio finaliza con una narración de lo aprendido, no se siente forzado ni se siente como si los creadores de la serie tomaran a los niños por estúpidos.

iv) Respeto por los animales: Tal vez esta sea una de las pocas series en las que no se va a ver ni un solo producto cárnico. Quizás para familias no-veg[etari]anas no parezca importante, pero si crían a un niño bajo los principios del respeto por los otros animales entenderán lo complicado que es tener que explicarle porqué su personaje favorito se está comiendo un pavo. Es agradable poder disfrutar de una serie con la tranquilidad de que todos los personajes son vegetarianos, pero sin que esto resulte un eje de la serie. Cuando se pone énfasis en personajes vegetarianos, como con Sam (Danny Phantom) o Sharon (Braceface), sólo se logra presentar un quiebre con los otros personajes. Esto no siempre es negativo, pero cuando estamos intentando hacer de esto un principio familiar la idea es que no sea visto como algo extraño.

v) El romance no lo es todo: Desde Disney hasta Nickelodeon, las historias infantiles suelen estar rodeadas de amor romántico. De hecho, es el eje principal de muchas historias. Aunque a veces resulta divertido, como el amor que Helga siente por Arnold (Hey Arnold!) o permite abordar temas interesantes, como el amor más allá de las apariencias físicas en La Bella y la Bestia, lo cierto es que se ha abordado el tema hasta el cansancio. A menos que una película o serie infantil decida abordar el amor entre personas del mismo sexo, no necesitamos más historias que aborden el romance. El equipo creativo de MLP parece estar consciente de ello y ninguna de nuestras protagonistas está enamorada. Curiosamente el único personaje protagónico enamorado es el masculino, Spike, un dragón que tiene por objeto amoroso a Rarity.

En el último tiempo he leído muchas quejas en blogs de maternidad sobre la hipersexualización de las niñas en los medios y la ausencia de dibujos animados o series apropiadas para ellos. Y tienen razón: desde hace muchos años los roles femeninos infantiles han estado sumamente limitados al igual que las historias desarrolladas con ellos. Algunos personajes novedosos han visto la luz, pero me parece que nunca antes habíamos podido decir lo mismo de todos los personajes protagonistas de una sola serie. Además, aunque las historias que se abordan son más complejas que las que podemos ver en Caillou o Pocoyo, el colorido, la música y la animación hacen de esta una serie muy atractiva para niñas y niños pequeños (y, por lo visto, también para adolescentes y adultos XD) logrando mantener su atención e incluso su comprensión. Definitivamente la recomiendo. Lo mejor es que es un programa del cual pueden inspirarse muy buenas conversaciones y que podrían disfrutar todos los miembros de la familia.

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¡¿Qué pasa con Glee?!

Admito que hasta hace poco me consideraba una Gleek. Desde que comencé a ver la serie quedé encantada tanto con los artistas tan talentosos que eligieron para actuar en ella, como por las temáticas tratadas. Sin embargo, ese fanatismo ha decaído con el desarrollo de las dos últimas temporadas. Si bien esto se debe a muchas razones (la falta de coherencia argumental me saca de quicio y el hecho de que hayan hecho un reality para elegir a los próximos actores me hizo ver lo vendidos que son los creadores de Glee), pero esta vez quisiera concentrarme sólo en una: la extraña visión que han presentado de la mujer.

En la primera -y algo de la segunda- temporada, las chicas parecían ser personajes fuertes e interesantes o al menos tener potencial de serlo. Cuando Quinn Fabray se da cuenta de que no necesita a un chico para seguir adelante (luego del baile de graduación) o cuando Rachel decir que su sueño es su prioridad e incluso las ocasiones en que Mercedes se acepta a sí misma son geniales. Pero luego, entre la segunda y la tercera temporada, Quinn se vuelve algo chalada y sólo quiere recuperar a su hija (aún a costa de hacerle daño), Rachel acepta a Finn a pesar de todo el daño que le ha hecho (y a pesar de lo hipócrita que es) y Mercedes olvida todo lo que aprendió sobre aceptación, respeto y compañerismo por las palabras de su novio, que la insta a ser una diva (cosa que ya se había tratado antes en la serie y parecía ya superada).

Si bien entiendo que la serie está en pleno desarrollo y aún queda mucho camino, creo que los pasos que el desarrollo del guión hasta ahora parece propio de un misógino. Como bien decía un texto que se anda difundiendo por Tumblr:

En Glee, si eres chica puedes ser:

– Una perra ambiciosa.
– Una perra loca.
– Una perra malvada.
– Una perra tonta.
– Una perra.

Si eres chico puedes ser:

– Un líder.
– Un chico malo con corazón de oro.
– Un valiente homosexual.
– El profesor más genial.
– Rey del universo (xD!!).

Lo peor es que no es chiste. Si hasta la entrenadora Beiste se pone las pilas para conquistar a un tipo que eligió a otra mujer y toma por enemiga a esta y no al hombre. O Shelby, llamando a Puck cuando Beth tiene un accidente, luego de haber sido presentada en la serie como una mujer totalmente independiente y capaz.

En el último tiempo me puse a ver One Tree Hill, mientras salía la nueva temporada de Glee. Curiosamente, una serie que se presenta con actores y personajes estereotipo fue capaz de desestructurar estos “modelos” de manera más existosa que Glee, que ha terminado afianzando aún más ciertos moldes. Una lástima, porque la serie prometía. Por más que ahora mejore siempre nos quedaremos con que Finn fue tomado por una excelente persona después de haberse mandado puros cagazos, mientras que Rachel aún en esta temporada sigue hablando de las malas decisiones que ha tomado (su novio ni recuerda las cosas malas que hizo), con el hecho de que Quinn haya querido recuperar a su hija después de un año sin mencionarla y con que a Santana y Britanny aún no se ven besándose mientras que a Kurt y Blaine ya los vimos en eso varias veces y hasta tuvieron sexo. ¡Una evaluación a los guionistas, por favor!